martes, 31 de julio de 2012

Nuestro amigo CHITÁN

Seguramente, si hubiese nacido en Madrid, Chitán, por su carácter, habría sido el revolera de cualquier casa de familia media; en el cole, hubiese sido el rebelde de la clase; de haber practicado algún deporte, habría sido el líder del equipo... pero Chitán no nació en Madrid, tampoco en Sydney, Estocolmo o Buenos Aires. 

Chitán, por lo poco que sabemos de él, nació en un pueblo del Rajasthan, un estado del noroeste de India, país que lleva años creciendo a ritmos superiores al 6% pero que se ve incapaz de sacar de la pobreza a tantos millones de personas. Chitán es un pillo, un rebelde, un chavalín muy espabilado, no habla inglés ni nosotros hindi así que nos comunicamos por gestos o con la ayuda de los comerciantes del mercadillo de la esquina.

Chitán ha aparecido ya en blogs de otros becarios que pasaron por Delhi. Él y su familia viven en el puente de enfrente de nuestra oficina. Día tras día corretea sorteando coches, rickshaws y camiones intentando vender flores u otros artilugios a los que se paran en el semáforo. Como él, cientos de familias viven en distintos cruces de Delhi, son "sus" cruces, sus casas. Pero esta familia tiene la suerte de tener a unos blanquitos enfrente. Es imposible dar o ayudar a todos los que piden en la ciudad, así que nosotros intentamos aliviar un rato a los chavales que tenemos a mano.


Cada mañana, cuando Iria y yo salimos a por un refresco, Chitán, ojo avizor, sortea los coches cual atleta keniata de 3000 obstáculos. Sudoroso en verano, tiritando en invierno, nos pide "pepsi, pepsi".  Bueno, eso al principio, ahora, gracias a nuestra insistencia en que tome algo más "sano", ya pide "mango juice", todo un logro por nuestra parte. 

Cuando nos sobra comida, también se la llevamos. Incluso aprovecha esa ocasión para volver a pedir otra bebida, él sabe que otra no va a caer, pero lo intenta. Igual que si salimos dos y uno le compra algo, se va hacia el otro escondiendo lo que ya tiene para pedir más, lo dicho, un pillo de mucho cuidado. Otras veces recurre al chantaje emocional cuando intenta decir mi nombre "alvaruuu" ... 

A Chitán se le ha ido uniendo con el tiempo el resto de la familia, les veis abajo: empezando por la izquierda, Chitán, la pequeña y preciosa Laxmi, Kalu, Gorum y el mayor de todos que no siempre está y no sabemos cómo se llama. 


Hay veces que vienen jugando con su laknu (peonza), otras veces traen palos y en determinadas ocasiones tienen otros objetos que también venden, como las banderitas indias el día de la fiesta nacional. Cuando enfilamos hacia la oficina, nos despiden con una sonrisa de oreja a oreja diciendo adiós con la mano.

Verles cada mañana me provoca un sinfín de preguntas que me encantaría hacerles, también me vienen a la cabeza cuáles serían sus reacciones si entraran alguna vez en un lugar tan cotidiano para nosotros como un cine o un centro comercial. Detrás de esa familia tiene que haber una historia trágica, una más de las tantas que se dan y de tantas otras que no salen a la luz. Madres que venden a sus bebés por menos de 100 pesetas, robos de niños a familias que viven en la calle en plena noche (prostitución, órganos) cabezas de familia que se suicidan en los pueblos porque un mal monzón les impide devolver un préstamo al banco, violaciones en el seno de la familia, mujeres viudas marginadas y apartadas de la sociedad... Dramas que también son el pan de cada día en este país. El de Chitán y su familia, a pesar de sus sonrisas, también forma parte de mi realidad aquí en India.


viernes, 6 de julio de 2012

Cuando la OREJA de tu vecino veas ARRANCAR ... del PONY te has de ALEJAR!!!

Título que refleja el consejo que siempre habría que tener en cuenta antes de montarse en un pony o similar animalito cuadrúpedo de aspecto inocente. Pero no se alarmen, ni yo ni mi compañero de batallas, Migue, hemos sido mutilados. El que sí lo pasó peor es el chavalito indio al que le sucedió, en una estación de montaña al norte de India. Yo la oreja no la llegué a ver, pero si mucha sangre, y menos mal que no nos enteramos bien de lo que había pasado hasta la vuelta, porque sino, YO NO MONTO!

Y es que hace un par de findes, Migue y yo escapamos de la cada vez más tórrida Delhi (monzón?¿? el monzón son los padres porque la lluvia no termina de llegar nunca!). El destino, SRINAGAR, a solo 1 hora en avión, pero con temperaturas radicalmente más frescas que en la capital.


SRINAGAR y los valles que lo rodean quizás sean uno de los lugares más bonitos del mundo pero están situados en CACHEMIRA, una región, a la que llaman el "paraíso en la tierra" que se disputan India, Pakistán y en menor medida, China. Vaya tres patas pa un banco ... A parte de la denominación que os he dicho, a esta zona también la han catalogado como "la más peligrosa del mundo". Afortunadamente, y aunque muchas embajadas occidentales desaconsejan ir a Cachemira y a pesar también de la intensa presencia militar en todo el valle (militares armados en todos los rincones), la situación se ha calmado en los últimos años. Parece quedar atrás la carrera nuclear que se disputaron India y Pakistán con la mirada puesta en este territorio, atrás desean muchos de sus habitantes que queden los tiempos de guerra, de atentados, de secuestros, del toque de queda, de la destrucción del turismo ... 


Pero también pudimos comprobar que las tensiones religiosas siguen presentes (la mayoría de la población es musulmana y muchos de ellos propakistaníes) y aquello necesita muy poca mecha para saltar. De hecho, acto seguido de estar allí, ardió una mezquita y la tensión se ha disparado durante unos días (enfrentamientos con la policía, huelgas y tensión, mucha tensión).

Srinagar está situada en un increíble espejo, el lago DAL. Lo típico allí es alojarse en una houseboat (casa barco) y recorrer el lago en una de las cientos de barcas o shikaras. Nosotros fuimos al barco de Farooq un hombre muy majete que nos habían recomendado y que nos organizó todo. Básicamente nos recorrimos todo el lago visitando, admirando el frescor, el SILENCIO y las montañas que lo rodean. Curiosos los barquitos-tienda que te venden desde frutos secos, cookies caseras, galletas, coca-cola hasta rollos de papel o tabaco de liar. Fuimos también al mercado de los vegetales, un mercamadrid veg pero en el que los intercambios se hacen desde las propias barcas. 










Ya en tierra visitamos unos jardines en los que lo más curioso fueron los propios indios que no paraban de querer fotografiarse con nosotros, para variar ... aunque teniendo en cuenta que en todo el finde solo vimos a otros cinco occidentales, puede estar ahí su explicación. Además, como echábamos de menos trepar algo, subimos por el camino alternativo (es decir, sudando trepando piedras rollo trekking en vez de ir por la carreterita asfaltada en rickshaw) a un templo en l que no se podían tirar fotos pero que desde sus alrededores tenía unas vistas impresionantes.


Nosotros no íbamos a ser menos, y también quisimos inmortalizarnos como una pareja de hecho Kashmir! Con sus ropajes, con su cántaros, con decenas de indios siguiéndonos y colapsando además de elegir el fondo más fake posible de todos. Migue ya no te me escapas! xD






Volviendo al inicio del post, durante el segundo día visitamos el glaciar de Sonamarg, a unas tres horas en coche de Srinagar. Allí, se sube en coche o en el famoso pony hasta el hielo y a partir de ahí, cada uno es libre de ir a cualquier sitio. 








Los indios, básicamente se quedan en la parte de abajo del glaciar tirándose en trineos de madera y nosotros, a parte de hacer nuestros accidentados pinitos en la conducción de estos artefactos (ver vídeo)



... también trepamos un poquito para espirar aire puro de verdad!

P.D.: El aeropuerto de Srinagar está en un complejo militar, te cachean cinco veces, te escanean las maletas tres o cuatro veces, no se puede llevar equipaje de mano, tienes que encender la cámara de fotos delante de un policía para que puedas llevarla contigo y antes de que metan tu maleta en la bodega del avión ... tienes que identificarla en la propia pista para que la suban! 

P.D.2: Aquí también disfrutamos de la Eurocopa. Reconozco que solo vi la final, peor bien entretenida que estuvo en el Instituto Cervantes de Nueva Delhi, rodeados de indios que intentaban animar a la roja en español ... solo puedo decir ... que dimos el CANTE!


P.D.3: Las calles de Delhi siempre tienen algo con lo que sorprenderte!


P.D.4: El 24 de septiembre vuelvo a España!!!! ;) Hasta entonces, un abrazo!